Brahm García, Enrique: Preparados para la Guerra. Pensamiento militar chileno bajo influencia alemana 1885-1930. Ediciones Universidad Católica de Chile, serie "Lecciones". Santiago de Chile, 2003. 157 pp.Es probable que para muchos españoles las palabras «Ejército Chileno» evoquen inmediata y únicamente una imagen: la de Pinochet, gafas de sol, rodeado de sus generales después del golpe de 1973. Después, la represión. Por último, el «contexto» internacional con ecos kissingerianos y/o de la C.I.A. En todo caso, asuntos confinados al Nuevo Mundo. Sin embargo, entre la retirada de los últimos españoles de la isla de Chiloé al mando del cántabro Quintanilla (1826) hasta 1945 y la adopción casi universal de modelos militares estadounidenses por los ejércitos de Iberoamérica, queda un periodo mayor de un siglo en el que la influencia militar de Europa siguió siendo considerable -pero a través de países distintos-. A partir de 1885, Chile adoptó con entusiasmo patrones alemanes, aún hoy reconocibles en algunos aspectos de uniformidad y ceremonia (véase este desfile de 1989).
El libro del Dr. Brahm, profesor de la Universidad de los Andes (la de Santiago de Chile, hay otras), doctorado en Derecho en Fráncfort del Meno y obviamente descendiente de alemanes, está compuesto por cuatro capítulos prácticamente independientes; dos de ellos son versiones revisadas de artículos ya publicados en una revista académica. Les precede una introducción en la que, tras un empeño no muy logrado de demostrar que «Chile es un país guerrero», se resume el devenir del ejército chileno desde la independencia hasta la contratación del capitán sajón Emil Körner en 1885 y se valora de forma general el efecto de la influencia alemana.
Los tres primeros capítulos siguen el mismo esquema: exponer primero las tendencias ideológicas, estratégicas, tácticas o técnicas dominantes en Europa en el periodo de estudio, y a continuación compararlas con la producción intelectual de la oficialidad chilena expresada en sus revistas profesionales. Al final siempre hay coincidencia, aunque puede detectarse un cierto sesgo favorable del autor hacia este resultado, como veremos al final. El cuarto resume la crisis chileno-argentina de 1898 y saca a la luz un interesante esbozo de plan elaborado por el citado Körner para la invasión de Argentina a petición del presidente Errázuriz.
El lector español no encontrará nada realmente nuevo en las exposiciones de las teorías militares de finales del XIX. Más un collage de obras consideradas de «referencia», sufren del típico afán americano por sintetizar la realidad europea en exceso y a través de modelos fácilmente asimilables, como si fuera un lastre que debe despacharse cuanto antes y, sin embargo, es necesario. A favor hay que decir que el formato de artículo no facilita otras soluciones. La única interpretación que se admite de Clausewitz, por ejemplo, es la de Aron; no faltan Paret y Fuller, y, sorprendentemente por la frecuencia de las citas y la naturaleza de la obra, la Historia del Mundo Moderno Cambridge en 13 tomos, publicada en España (en traducción bastante mejorable) por Sopena. En cambio, es muy positivo el uso de bibliografía alemana reciente; lógico si se pretende estudiar al ejército alemán...pero no tan evidente para muchos en España, que prefieren seguir copiando servilmente las producciones anglosajonas. ¿Cuándo dejaremos de ver citas de Clausewitz en inglés, en lugar de alemán o castellano, en las revistas del Ministerio de Defensa?.
Mucho más interesante es la selección de textos de revistas militares chilenas. Cada capítulo trata un nivel: el primero, ideológico; el segundo, estratégico, y el tercero, táctico y técnico. Cuanto más abstracto, más fielmente se copiaba, pues el choque con las condiciones reales chilenas era menos evidente. Los prejuicios, «devolver a España sus hoy día vetustas leyes y reemplazarlas con otras de más adelantado criterio» (p.23) y la esperanza de conseguir un aumento inmediato de efectividad también inhibieron el desarrollo propio de las tradiciones militares heredadas. Así, la guerra inevitable e incluso beneficiosa moralmente y motor del progreso, la «nación en armas», o las operaciones militares como ciencia exacta eran dogma de fe. Las ofensivas de flanqueo fulminantes, para conseguir «batallas de aniquilación» (en 1929 aún se defendía a Schlieffen; la PGM se había perdido por «factores políticos»), el control militar de los ferrocarriles o la práctica sustitución de la armada por baterías costeras son otras tantas muestras de falta de originalidad.
Al lado de éstas, sin embargo, se discute el papel de la artillería de campaña glorificada por 1870/71; necesaria para llegar a Buenos Aires, pero inútil en los terrenos de alta montaña que había que superar primero (o contra Perú y Bolivia). En el plano táctico, resistencia a la introducción de ametralladoras en las unidades, polémica sobre si conservar el reglamento táctico de infantería después de 1918, o la confianza en el papel tradicional de la caballería hasta entrados los años 20, en los que se pasa a un concepto moderno de «formación móvil barata» ayudada por aviones y motocicletas, habida cuenta de que la motorización y la mecanización nunca fueron bien consideradas por falta de base técnica. Especialmente interesante es la lucha de Körner por introducir el servicio militar obligatorio: piedra angular del sistema de movilización y planificación de guerra moltkiano, sólo tras mucho insistir; con la ayuda de una situación prebélica con Argentina para la que no existían planes militares específicos; y no conformándose con soluciones intermedias, pudo convencer al poder político para su implantación.
En suma, a pesar de las carencias ya mencionadas y al uso quizás excesivo de la cita literal, este libro proporciona al público español un buen concentrado de muchas horas de investigación en archivos de acceso complicado. También utiliza bibliografía alemana contemporánea que no debe ser pasada por alto en España durante más tiempo. Sí debe complementarse con otras obras para tener una idea completa de la germanización del ejército chileno; a destacar especialmente The Grand Illusion. The Prussianization of the Chilean Army, por W. Sater y H.Herwig (Universidad de Nebraska), visión estadounidense muy crítica con el proceso, según Brahm «por no haber sido ellos los imitados» y que espero reseñar aquí a su debido tiempo.



