XXXIII feria capicúa del libro antiguo y de ocasión de Madrid

Este año, si no hubiera sido por la publicidad de los autobuses, no me habría acordado que ya tocaba la "Feria del Libro Antiguo y de Ocasión", no confundir con la del Libro Viejo y Antiguo, por favor, que es la de otoño. En un paseo rápido veo los puestos de siempre intentando vender más o menos lo mismo. Ya otra veces estuve tentado, al estilo de Smoke, de sacar todas las ediciones fotos desde el mismo ángulo de determinadas casetas, porque juraría que cada seis meses colocan los mismos títulos de la misma manera, con los mismos precios y en el mismo orden. Nada más empezar (desde la plaza de Colón) me encuentro con los consabidos Signal y Der Adler a 10 y 12 euros... sin embargo, según reviso títulos y precios, percibo, señores, que también aquí ha llegado la crisis, para beneficio, se supone, de los posibles clientes, que nos encontramos por lo menos con cartelitos que nos la recuerdan. Pero como pasa con los supermercados -y es que eso del merchandaisin(g) lo inventaron las fruterías de barrio- las supuestas "ofertas" consisten en poner sobre el precio antiguo otro más elevado, y tacharlo, simulando una rebaja que no sé si engañará a muchos.


Pero en algo si se nota la auténtica crisis; las viejas ediciones de memorias de Ike o de Rommel han bajado -e igualado- sus precios a unos 15 euros, y no simplemente porque están disponibles sus reediciones, que ya lo estaban desde hace dos años. Los libros de la segunda guerra mundial han abandonado, casi todos, los confines de los puestos para saltar al primer plano. ¿será verdad que ya no se venden tan fácilmente?