Los saldos ya no son lo que eran

Antiguamente, cuando una editorial descatalogaba un título o colección, vendía los restos a un mayorista, que a su vez los iba distribuyendo entre los que se pasaban por su almacén, que a su vez los vendían al publico en ferias y rastros. Ahora las editoriales directamente negocian con grandes almacenes y cadenas de librerías, y lo que antes eran ejemplares de baratillo, vendidos en tenderetes al aire libre ahora se ofertan como maravillosas rebajas de la cadena en cuestión. Con unos precios no precisamente de escándalo, en torno al 50% del anterior PVP. 
En este enero lluvioso, son varios los títulos de la editorial Actas a los que ha tocado este destino. De venta en sus grandes almacenes y cadenas de librerías, posiblemente también los encuentren en sus páginas web, pero raramente en el rastro, mercado de San Antoni o Cuesta de Moyano: 






Por cierto, el más interesante me parece que no sale en las fotos, más que esquinadamente: Okinawa, la última batalla, de Bill Sloan, publicado por Crítica en 2008.