Saldos de Ospreys y semiospreys


Hace tiempo que me juré a mi mismo que dejaría de visitar librerías de saldo y lance, que no ocuparía más estanterías en la compra de libros cuyo único argumento de compra era el precio... y bueno, he conseguido cumplirla. 

Pero está internet....

Ahora por lo visto Alcañiz Fresno's salda una buena cantidad de títulos. También tiene algunas ofertas en su web,  pero no coinciden.



Algunos títulos me atrevería a decir que son imprescindibles, como el de Óscar González López que encabeza esta entrada, que un conocido almacén de saldo está ofreciendo ahora a un precio muy atractivo. Hay más títulos, que imagino se irán agotando, y de paso aprovechan para volver a la vida antiguos números de Osprey-RBA e incluso de Inédita. Sean ustedes libres de comprarlos, yo seguiré fiel a mi juramento... más que nada porque ya los había comprado hace años.




El rodaje de "Amberes 1944" comenzará en septiembre



Tras una dura pugna con Dreamworks Playtone (de Tom Hanks), Cruise/Wagner Productions se ha hecho con los derechos de Antwerp 1944, una guionización del libro del mismo título, publicado por la Editorial Almena el año pasado.

Aunque Tom Hanks se retiró de la puja, seguramente por lo avanzado de su proyecto In the Garden of Beasts, aún es posible que se incorpore al reparto en el papel de Christoph Klemens Maria Johannes Baptist Graf zu Stolberg-Stolberg, pues le resultaría imposible desarrollar el que más le interesaba, como el ecuánime Von der Heydte.

El reparto, a falta de algún imprevisto, ya está prácticamente decidido. Tom Selleck volverá a ser Dwight D. Eisenhower, y Bruce Phillips, Montgomery. Las valientes enfermeras amberinas, de momento serán Megan Fox, Jennifer Lawrence, Kate Beckinsale y Emilia Clarke, con la posible participación de Clara Lago si se confirma la coproducción española. En este caso es posible que Dani Rovira tenga un papel como el capitán canadiense novato Cecil Law.

Brad Pitt en el papel de "Pip" Roberts, aunque en la ficción mandará una división estadounidense.

Brad Pitt encarnará a "Pip" Roberts, y aún no se ha decidido quién interpretará a Colson, pero el papel estelar se lo reserva Tom Cruise, que representará al intrépido y atractivo escritor que, en la actualidad, investiga la batalla y va encontrando las claves que han silenciado su auténtica importancia. Una conspiración multinacional del silencio, cuyo misterio se revelará sorprendentemente en el último minuto, aunque dejará varias puertas abiertas para continuar como franquicia. Está prevista una serie de dibujos animados, álbum de cromos, línea de juguetes y figuras articuladas coleccionables.
 
Tom Cruise, en el papel del intrépido historiador Paul Caves.

Antes del interés internacional por el proyecto, Daniel Calparsolo estuvo perfilando un proyecto más modesto, con Nicolas Cage de protagonista y  Najwa Nimri, Patricia Vico y Cristina Pedroche como enfermeras. 
Kate Beckinsale en una prueba de vestuario.


El autor está en la actualidad en Bali, preparando la segunda parte, mientras reforman el torreón que se ha comprado en el Bierzo. Una de las partes más difíciles de la negociación fue que aceptase que todos los textos, carteles, etc., que aparecen en la película estuvieran en inglés y no en los idiomas correspondientes, y que no le dejaran diseñar los títulos de crédito. "Deseamos que se estrene en esta década", se han justificado los productores. "Si esperamos a que Cuevas seleccione la tipografía para los títulos de crédito, difícilmente terminaríamos antes del 2020. Es posible incluso que antes actualice el diseño de su blog". 

El rodaje comenzará en septiembre, de 2016, pero el estreno se demorará al menos otros dos años, ya que en lugar de CGI la mayoría de escenas de acción se realizará de forma tradicional, con maquetas y modelos a escala realizadas por un equipo dirigido por Antonio Martín Tello, aparte de la colección de Shermans que ha reunido Brad Pitt, y el P-51 propiedad de Tom Cruise.



El profesor finlandés y el imperio oculto de las llanuras de Texas


Pekka Hämäläinen: El imperio comanche. (The Comanche Empire, 2008). Traducción de R. García Pérez. Península. Barcelona, 2011. 772 páginas.

Antonio Hernández PalaciosFernando Martínez Laínez, Carlos Canales Torres o Alber Vázquez nos han familiarizado con la historia del "oeste español". Aunque más bien deberíamos hablar de la historia del norte del Virreinato de Nueva España.

Poco conocida a ambos lados del Atlántico, la exploración y colonización española de América del Norte llegó hasta la actual Alaska, pero también posibilitó la creación, según Pekka Hämäläinen, de un auténtico imperio comanche, un imperio de nómadas, sin emperador u organización permanente, pero que dominó al resto de sus vecinos, incluyendo europeos, a los que impuso su modelo cultural y económico. Aun sufriendo periódicas epidemias de viruela y otras enfermedades, más graves para los nativos que para los occidentales,  Hämäläinen demuestra en este libro, que ha ganado todos los premios posibles, que quienes cortaban el bacalao eran los comanches, y no los blanquitos, que poco menos servían para proporcionar esclavos, herramientas, y productos agrícolas que los comanches no se rebajaban a producir.

Ni españoles ni franceses, ni después mexicanos o angloamericanos consiguieron juntar suficientes fuerzas como para penetrar en su territorio y golpear con fuerza suficiente alguno de sus (temporales) asentamientos, mientras los comanches hacían incursiones incluso 400 km al sur de río Grande. Y mientras robaban en Texas, en Santa Fe vendían lo que les sobraba de ese saqueo. Los gobernadores españoles, y más adelante mexicanos, pronto llegaban a la misma conclusión. La única forma de que sobreviviera la colonia era comerciando con los comanches, haciendo grandes regalos a sus jefes y haciendo la vista gorda ante el saqueo de la hacienda de enfrente, que por supuesto, siempre había sido obra de jóvenes incontrolados ajenos a la tribu que ahora ofrecía, por un buen precio, el rescate de algún prisionero.

Con permiso de los sioux, posiblemente fueron la nación indígena que mejor supo aprovechar el cambio que supuso para sus sociedades la llegada del caballo, y más adelante de otros productos del viejo mundo, como las herramientas de hierro o las armas de pólvora. Pero en lugar de someterse a un nuevo sistema de valores e intentar imitar la vida y costumbres de los blancos, como hicieron los Pueblo o incluso los apaches,  los comanches emplearon sus nuevas habilidades para la caza del bisonte, la cría de caballos... y la rapiña de sus vecinos, menos hábiles en la guerra en las llanuras. Hämäläinen incluso se complace en describir a ciboleros (no se extrañen que no figuren en la wikipedia española) a los que cuesta distinguir de los comanches, hasta tal punto han adoptado sus usos y costumbres.

Los indios sedentarios y los europeos nada podían hacer desde sus asentamientos permanentes contra los comanches, fuera de ocasionales incursiones de castigo que tanto nos gusta leer como grandes triunfos de los dragones de cuera... pero que no pasaban de logros temporales. Al final los rápidos (y numerosos) comanches imponían su ley ante unos poderes europeos demasiado débiles y dispersos, y que en realidad dependían de ellos para su supervivencia, gracias al comercio y al sistema de regalos, que en las películas se suele mostrar como una costumbre algo estúpida, pero que en realidad era un sistema de tributos (y, me atrevo a decir, vasallaje) perfectamente ritualizado.

Ta-wáh-que-nah, jefe comanche. Óleo de George Catlin, 1834. Según Catlin los pelos de su barba llegaban a los 8 cm, pesaba unos 140 kg, y era incapaz de montar en ninguno de sus 1500 caballos. Hämäläinen menciona otros casos semejantes.


Los comanches saqueaban a los sedentarios hasta cierto punto, permitiendo que se recuperaran periódicamente, pues no tenían intención de ponerse a cultivar maíz, o criar mulas, y también necesitaban dar salida a ocasionales superávits de caballos o esclavos.  Como dueños de las mejores praderas, y como ladrones, perdón, como consumados recaudadores de impuestos, sus relaciones con otras tribus nómadas fueron pasando de alianzas entre iguales al vasallaje o a la expulsión. Como el resto de las culturas de su entorno practicaban la adopción, pero además, y como buen imperio, su modo de vida era imitado y adoptado por muchos de sus vecinos. Sólo fueron implacables, por lo que cuenta el finlandés, con los apaches, que lo cierto es que hasta dan pena en esta época de su historia.

Aunque la tesis de Hämäläinen no es completamente inédita, y él mismo cita a algunos precursores en ver este gran imperio invisible ya en los años cincuenta, confieso que he estado buscando alguna falla a su tesis, o por lo menos a algún autor que le discutiera. Algo. Y no lo he encontrado. Pero a falta de una superproducción que ponga a los comanches en su sitio en la historia, y borre de nuestra imagen colectiva a los ingenuos salvajes de tantas películas de John Wayne, este voluminoso tocho merece un lugar en nuestras bibliotecas. La edición de Península, como siempre, excelente.



His-oo-sán-chees, jefe comanche, de nacimiento Juan Sánchez. Óleo de George Catlin, 1835. 

Ya están aquí las rebajas del verano (algunas)

Llegan los calores del verano, las editoriales intentan limpiar sus almacenes, y sacan al mercado de ocasión títulos, en ocasiones, tan interesantes como la Biografía de Goebbels de Peter Longerich, un mamotreto que promete horas y horas y horas y horas de lectura. Y diversión.

Llévelo consigo a la playa o a la piscina, y sea centro de atención y comentarios de propios y extraños. Al mismo tiempo, hará deporte. Mucho. Porque estamos hablando de casi dos kilos de peso con sus 1050 páginas, con tapa dura y sobrecubierta. Y fotos en papel couché, como debe ser. Y todo por menos de seis euros, señores, apenas 5,95. Aun si no les interesa no deja de ser una inversión interesante para cuando llegue el apocalipsis greco-zombie y debamos alimentar una hoguera. Algo que sin duda hará mucha ilusión al biografiado.

Otro título interesante, por lo menos de los que de momento he visto, de venta en grandes almacenes, sección ofertas, es el clásico El oro de Moscú y el oro de Berlín, de Pablo Martín Aceña, reedición del 2012 del mismo título publicado por Taurus en el 2001. Abulta la mitad, pero que yo sepa sigue siendo lo último publicado sobre la materia, sin conocer si Viñas va a volver sobre el tema, o va a reeditar sus obras, por supuesto.


Imagino que habrá más, según avancen las fechas y yo visite más sitios. Seguiremos informando.

Viejas glorias, antiguas reliquias, volúmenes polvorientos.

A quien pueda interesar, los cinco volúmenes de la Historia del levantamiento: guerra y revolución de España, del Conde de Toreno, publicados en edición de J. M. Valdueza, pueden comprarse ahora mismo en papel por lo que valía antes un solo volumen, veinticinco euros.

Claro que también pueden descargarse libremente en edición semifacsímil de PDF oceerreado en Google Books, pero a ver quién es el valiente capaz de tragarse estos cinco volúmenes de a 600 páginas cada uno, con la tipografía del siglo XIX

Para los amantes de las tragedias nórdicas, los SS y los libros cuyos autores terminan escribiendo sus consignas en mayúsculas y con admiraciones, parece que García Hispán está saldando sus títulos, mas o menos a mitad de precio. En la foto pueden verse algunos de sus volúmenes, seguramente habrá más o menos por ahí, según se vayan agotando.



También es fácil encontrar aún Ospreys de RBA ya rebajados a 2 €, o a dos por 5 €. Y eso es todo, Seguiremos informando de estas y otras novedades (para nuestros bolsillos) y de las de verdad. Permanezcan atentos a sus pantallas.

ACTUALIZACIÓN: me informan que existe esta otra edición digital, moderna, de la obra del Conde de Toreno, del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, por supuesto libre de derechos. 

Amberes 1944


Más información en su propia página

Incluye PDF de muestra, y las notas bibliográficas.

Mayo de 1940. Yo, René Tardi, comandante de carros


¡No se dice tanque!

Jacques Tardi: YO, RENÉ TARDI. 1. PRISIONERO DE GUERRA EN STALAG IIB
Traducción de Enrique Sánchez Abulí. Norma Editorial, 192 pgs, B/N (y algo de rojo plano), Cartoné, 24 x 32. PVP: 24,00€
ISBN: 978-84-679-1300-2
Con Tardi me pasa como con Norman Davies; no me gusta demasiado. No me convencen sus propuestas, no me vuelven locos sus dibujos, sus textos. Su discurso a veces me parece demasiado maniqueo, simplista. Pero no puedo evitar comprarme todo lo que producen, mientras espero a que salgan en bolsillo, (o en integrales) las obras de otros autores que, en teoría, me gustan más. Misterios.

Alguien calificó, hace ya mucho, el estilo gráfico de Tardi como feísta. Y si no lo hicieron, ya lo hago yo. Aún prescindiendo de esas enormes masas grises que tanto aprecia, su dibujo como mucho puede calificarse de correcto. Pero ¿por qué paso tanto tiempo admirándolo?. No entiendo como algún wikipedista lo ha querido clasificar en la línea clara, cuando en realidad es lo más opuesto que existe al espíritu hergeliano {[doble sic]}. Representa el lado oscuro (o más bien grisáceo) de lo que los adoradores de Tintín siguen considerando como un canon, tanto en la elección de temas, como en lo visual y en lo narrativo. Pero qué quieren, tiene su aquel. Su cosa. Su algo. 


Tardi no ama a sus personajes. Si es que los hay. Normalmente sólo hay uno, ya se llame Adèle Blanc-Sec, Nestor Burma o Eugène Varlot, que narra y protagoniza la historia al mismo tiempo. Aunque hacen como que hablan con otros personajes siempre están solos, sin nadie de quien fiarse. Si hay un diálogo, como en este caso entre padre e hijo, sabemos que es ficticio; no existe un padre con sus propias ideas y personalidad, como sí la tiene en el Maus de Spiegelman; sólo es un monólogo, al estilo de Même. O de Beckett.

Las historietas de Tardi adolecen, además, de lo que ahora se ve como un defecto en cualquier obra visual que se precie: llevan mucho texto. De hecho, en este tomo, como en otras obras suyas (por ejemplo, las adaptaciones de Leo Mallet) la historieta retrocede e involuciona hacia el relato ilustrado, con viñetas muchas veces decorativas (¡esos tanques!) y donde con sólo el texto podríamos seguir la narración sin problemas.  

Tardi no es para nostálgicos de Boixcar y, aunque suelta muchos tacos, y de los de verdad, tampoco compite con el Sargento Gorila. Su pacifismo no es impostado, aunque a veces parezca una excusa para dibujar chismes bélicos. Aquí, después de sesenta páginas de carros de combate, René Tardi y su hijo se meten otras 120 en la fría y plomiza Pomerania, narrando una rutina carcelaria que poco tiene que ver con las películas clásicas de oficiales fugándose, y sí mucho con la realidad más prosaica del trabajo forzado, de cómo evitarlo, del aburrimiento, y de las visitas a las letrinas, un asunto clave. Porque los planes de fuga están muy bien, pero lo que se te queda grabado es la disposición de las letrinas... seguro que los lectores veteranos entienden de lo que hablo.

Pero vamos a resumir, que aquí se habla de Tardi y cómo nos cuenta la historia de su padre. Este primer tomo narra cómo vivió la batalla del Sedan en 1940, que ya de por sí vale un potosí para cualquier interesado en la segunda guerra mundial. El 15 de mayo, el sargento Tardi, con su lacónico conductor-mecánico, parten a defender un puente con su carro, en solitario. Y así pasarán el resto de la campaña; todo un ejemplo de cómo empleaba sus medios el ejército francés. 

La segunda parte, que como indica el título, está dedicada a su estancia en un campo de prisioneros, es un buen complemento a otras obras que últimamente se están haciendo sobre esta parcela de la historia militar, que hasta ahora, con alguna muy solitaria excepción, como mucho se acordaba de las condiciones de los señores oficiales. 

Tardi ha visto en esta ocasión su dibujo rellenado con dos tonos de grises y algunas manchas de rojo por su hija, Rachel Tardi, que le han merecido un premio en la Feria de Sollies-Ville a mi juicio muy merecido. 

Y nada más. Yo creo que ya he largado lo suficiente. Disfruten de su lectura. Yo ya lo he releído por lo menos tres veces, y no por la inconsistencia de que la única unidad que menciona sea el 504e régiment de chars de combat, que a fin de cuentas no es con el que entra en combate, sino porque tiene ese algo, esa cosa, que pocas veces podemos palpar en una obra de este tipo: autenticidad.