Todos los septiembres los quioscos españoles se llenan de cartones y embalajes con todo tipo de fascículos y coleccionables, pero este año, entre abanicos, cursos de baile y tai-chi, llega una de modelos de aviones, ideal para los que no tienen tiempo o paciencia para construirlos y pintarlos.Para los maquetistas de pro este tipo de colecciones son demasiado básicas, pero los que tenemos hijos o sobrinos agradecemos su robustez y entereza. También ha ido mejorando la calidad de fabricación de los modelos, y no tienen nada que ver ya con aquellos que Del Prado alternaba con los Osprey Aces. Esta calidad también tiene su precio: son mucho más grandes de lo que es habitual en colecciones de quiosco (escala 1/72) y por ese detalle no es buena idea dejarlos al alcance de los muy pequeños.
El primer número, ya en los quioscos, ya muestra que esta colección es algo atípica, pues comienza con un aparato no demasiado famoso (el F-100) para continuar con otros más populares, como el Phantom II (con librea española), el Mig III o el F-14 Tomcat. Cada entrega incluye un fascículo con información sobre el avión.
A mi quiosquero le parece que su precio es bastante elevado para que en estos tiempos la gente continúe con su compra más allá de los primeros números (1º a 2,95€, 2º y 3º juntos por 13,99€); pero es que tienen poco que ver con los de otras colecciones a primera vista semejantes. Si lo comparas con lo que vale el modelo de plástico para montar y pintar, además de las herramientas y pinturas necesarias, entonces no resulta tan caro, y todo eso sin contar con el ahorro de tiempo. Sí, ya sé que hay gente que considera que eso es lo divertido del asunto, pero créanme, para los más patazas no siempre es así.

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