El mejor libro de estrategia

Mientras que cada vez se perfeccionan mas los "wargames" emulando batallas reales, los académicos en el arte militar han señalado que estos tienen que adoptar reglas y tablas distintas dependiendo del armamento de la época, por ello han pensado lo instructivos que pueden ser juegos más abstractos que desarrollen la estrategia de los jugadores. Ejemplos clásicos se pueden encontrar, ya que el el ajedrez ha sido considerado un juego de estrategas durante siglos, así como el go en el extremo oriente. Analizando estos juegos han observado ciertas carencias entre las que destacan la ausencia absoluta del azar y el conocimiento de ambos jugadores de todas las posiciones de su contrario. Por ese motivo, se ha considerado el mus, un juego de mero entretenimiento, como un ejercicio de estrategia.

Los principales elementos que se han encontrado en el mus para considerarlo de valor didáctico son los siguientes:

1- La búsqueda de las ventajas comparativas: Los jugadores deben emplear de la mejor manera posible las cartas que tienen, de igual forma que los militares toman sus decisiones empleando de la mejor forma posible las fuerzas disponibles. El mus permite tal simulación al puntuarse las cartas por cuatro criterios: grande, chica, pares y juego.

2- Relatividad en la puntuación: Al igual que en el ajedrez se puede ganar una partida perdiendo más material que el contrincante, en el mus se puede ganar habiéndose marcado un total de puntos menor. Todo depende de en que momento de la partida se hayan marcado. Algo parecido sucede en la guerra.

3- Desarrollo de la conducta racional: El jugador aprende a no dejarse llevar por los impulsos para tomar las decisiones. Debe mantener la mente calmada ante los órdagos y calcular sus posibilidades reales de juego: toda una lección.

4- Elemento sorpresa: Al igual que rara vez los militares tienen toda la información sobre la situación exacta de las fuerzas enemigas, en el mus solo se pueden intuir las jugadas del contrario.

5- Colaboración: Al jugarse por parejas se desarrolla la habilidad para ello. Un jugador puede salvarle la partida a su mano, que lleva la voz cantante de la misma forma que Blücher le sacó las castañas del fuego a Wellington en Waterloo.

Son estas y otras características del juego las que han llevado al Ministerio de Defensa a considerarlo militarmente instructivo y a incluir el libro El Mus, de Antonio Mingote como lectura obligatoria en las academias militares españolas, hecho que sin duda influirá muy positivamente en el sentido de la astucia de las próximas promociones.

Ambrose reeditado

Reedición en bolsillo de dos títulos agotados, tiempo ha, de Ambrose Bierce: El día D y Hermanos de sangre, a 10,5 y 10 € respectivamente. El primero y más voluminoso pasa por ser uno de los mejores libros sobre el desembarco de Normandía, con el permiso de Cornelyus Ryan. El segundo supongo que se venderá aún mejor, pues es la fuente de inspiración de Band of Brothers, posiblemente la mejor serie bélica de TV, muy superior a su gemelo fílmico, Saving Private Ryan, y que imagino volverá a la actualidad con la nueva producción de Spielberg sobre el Pacífico, prevista para el año que viene y que lleva en producción desde 2007. El género bélico parece estar de nuevo en alza en la televisión, aunque lo normal es que se refiera a conflictos más actuales, como Generation Kill (2008) también de la HBO, sobre la guerra del Golfo de 2003, y que ha sido un éxito tanto de público como de crítica. ¿Volverán los tiempos de Combat!? Posiblemente no, puesto que las series actuales tienen muy poco que ver con las de 1961 (lo digo como seguidor de Mad Men). 

Sobre desbocados polacos y capitanes forzados...




Título: Somosierra 1808, la Grande Armee en España. (Guerreros y Batallas 48)
Autor: Vela, Francisco
Editorial: Almena (Madrid)
Notas: 104 Págs. Primera edición 2008.
Precio: 14 €


En pleno mes de diciembre y con 200 años de diferencia sobre este hecho bélico ocurrido en un paso natural entre ambas mesetas castellanas, el autorizado Francisco Vela presenta un “nuevo” trabajo ya antes tratado en parte por su colega Sañudo Bayón en diferentes y prestigiosas publicaciones históricas. Ahora, reaparece en los conocidos por los aficionados cuadernos de batallas (sosias o aspirantes de los Osprey anglos) de la editorial Almena que, muy pronto, cumplirán el medio centenar de títulos; una colección con algunas obras brillantes o novedosas para el panorama militar hispano y otras, meramente generalistas, populistas o excesivamente arropadas por el mercado mediático o de efemérides adecuadas.

Con Somosierra y tras algún análisis o contraste previo de fuentes, me tengo que quedar con un cierto regusto de aspereza. Esperaba algo más, la verdad o ¿quizás no había en este acontecimiento histórico o en el medio o formato de la publicación elegida mimbres para mucho más? Debemos tened en cuenta que aquello fue en realidad un combate sin más, que estaba decidido casi de antemano por calidad y posible cantidad de tropas enfrentadas (¿y si llegan a aparecer con verdaderas ganas las tropas british, en esa recomendable posición defensiva?) y que tuvo a Napoleón y la mítica carga polaca frente a esas cuatro baterías sucesivas su verdadero paso a la posteridad (sólo la primera con efectos reales decisivos por posición y composición, como bien mencionan la dupla amistosa). Además, en los antecedentes clásicos de Toreno, Arteche o Priego tampoco es un acontecimiento que exceda más de 20 páginas…

El desarrollo de los combates en sí de Sepúlveda –pocos saben que la mítica Guardia Imperial sufrió contrariedades contra los españoles aquí o anteriormente en Medina de Rioseco– y Somosierra (Págs. 52 a 80) no aporta casi nada nuevo a lo ya antes relatado en diveras fuentes o a la maravillosa Researching & Dragona nº 11 por Sañudo que, por cierto, me convence más como relatador y secuenciador de este tipo de encuentros marciales. Se calcan o repiten algunas posiciones, mapas, cuadros, anexos o fotos del encuentro y lugar (Vela realizó muchas de ellas, es cierto). Algo que puedo pasar. Lo que me parece más sospechoso es la inclusión de párrafos y opiniones casi idénticas entre ambos autores, colaboradores y amigos con un lapso de diferencia de ocho años en ambos textos mencionados ¿a quién le damos realmente la autoría? Elijan ustedes.

Vela, eso también es reseñable, incluye una primera parte de Introducción o situación contextualizadora histórica habitual, unos nuevos estadillos de fuerza más ajustados a la ¿verdad histórica? (bajando, por ejemplo, el número real de participantes en Somosierra, sobre todo) y una somera, pero interesante y provechosa relación previa de ambos ejércitos o, siendo más exactos también, para la mera agrupación variopinta de combate española que ocupan gran parte del cuaderno y ¿puede ser lo más destacable del mismo? (Págs. 5 a 56). Y, por supuesto, todo ello se adereza con los comentarios finales a las diferentes láminas dibujadas por el propio autor de esos muestreos uniformológicos sobre algunas unidades participantes o mapas del lugar que, dicho sea de paso, tampoco existen muchas novedades para esta edición por parte del conocido ilustrador y autor.

No debo dejar de comentar tampoco las recurrentes y molestas erratas de guiones incorrectos en la maquetación a dos columnas de la obra ¿no se conoce la limitación, el track o, sobre todo, la correcta división de los términos o palabras señor maquetador Martínez Canales?¿Falta de tiempo o atención? Y el mando español de origen francosardo que defendió profesionalmente Sepúlveda (¿quizás demasiadas tropas y demasiado escogidas para esa tarea, según mi humilde opinión?) lo llamamos Sardaigne como Sañudo, o Sardaña o Sardeñ como aparece en esta obra del respetado, no se dude en ningún instante, señor Vela.

Que conste que un humilde servidor de la ignorancia histórica sólo puede agradecer estos esfuerzos realizados por el reconocido autor y otros pocos atrevidos, pero convendrán también conmigo que, después del, por ejemplo, estupendo Bailén, aparecido en esta misma colección, todos esperábamos algo más del autor y la propia editorial ¿no? O ahondando en lo anterior con este episodio ¿no se le podría extraer nada más ocho años después al mismo hecho militar? Les vuelvo a dejad a ustedes la interpretación o, aún más sangrante para un libro en soporte papel, si tienen internet a la vista pueden encontrad suficientes enlaces para cotejar y hacerse una idea de aquello sin excesivo coste.

En el otro lado de la colina, me encuentro con una obra interesante–por personaje secundario y temática, españoles al servicio forzado de Napoleón- publicada también por la editorial Almena y felizmente realizada por Ignacio Fernández de Bobadilla, antepasado de un capitán del antiguo regimiento de infantería de Guadalaxara llamado Rafael de Llanza y de Valls. El diario de este oficial analizado y comentado por el autor –lástima que no tuviera más páginas el original– se centra en el recorrido del susodicho capitán español con su regimiento que viaja por Italia, se enrola en la rocambolesca expedición de La Romana a Dinamarca, es encerrado en Francia y deserta tras una épica caminata-combate forzada por la campaña rusa para, finalmente, regresar más de siete años después a su patria ¿fácil no? Sí hay que referir y debemos tened en cuenta que con este mismo material ya tuvo este autor un primer encuentro novelado en el 2003...

Bueno, en esa fecunda época histórica napoleónica siempre nos podemos asombrar con algún jirón del destino humano nuevo o seminuevo y, si encima el autor actual lo trata con experiencia, objetividad, precisión y buen hacer, pues miel sobre hojuelas. Por cierto, en esta obra también repiten, de diferente manera, Vela –con una lámina– y el señor Martínez Canales. La maquetación mejora bastante a una columna y, por supuesto, es más cómoda de leer, además de no incurrir en esos errores de bulto anteriores, entonces ¿por qué no publican todas sus obras así? Por cierto, el título sin pretensiones y recomendable es Un español en el ejército de Napoleón. Punto final.

Ozymandias

Tres enfoques sobre lo mismo

Los alrededores de Madrid fueron testigos de un complejo frente durante toda la Guerra Civil Española que estuvo estabilizado durante años con señaladas cuñas tanto del Ejército Nacional incrustadas en la zona republicana, como la que llegaba hasta la Ciudad Universitaria de Madrid como del Ejército Republicano presionando sobre la zona nacional, como las posiciones republicanas en los pinares de Valsaín. Por campiñas, encinares, montañas e incluso en algunos barrios de la capital permanecen restos de fortificaciones, trincheras y refugios subterraneos construidos durante la contienda. Estos restos han llamado la atención de tres autores: Ricardo Castellano, Javier Rodriguez Fernández y Jacinto M. Arévalo. Cada cuál ha tenido su forma particular de ver y describir tal patrimonio.

Ricardo Castellano ha publicado dos libros que aquí considero dos tomos de la misma obra. El primero se titula Los restos del Asedio. Fortificaciones de la Guerra Civil en el Frente de Madrid. Ejército Nacional. (Almena Ediciones, 2004) y el segundo Los restos de la Defensa. Fortificaciones de la Guerra Civil en el frente de Madrid. Ejército Republicano. (Almena Ediciones, 2007).

Comienza el primer libro con unas nociones de poliorcética en las que hace énfasis de la evolución de las fortificaciones conforme se van desarrollando la artillería y las armas automáticas. Después de mostrar varios ejemplos históricos entra en el tema de la Guerra Civil Española, poniéndo énfasis en los frentes cercanos a Madrid. Explica después cuando cómo y donde se dió la órden de fortificar las líneas nacionales y la función que cumplieron dichas construcciones. Pasa después a describir las posiciones de las que aún quedan restos, clasificadas según la división que las ocupaba. Sigue un apéndice fotográfico que nos muestra las posiciones mas importantes del E.N. en las que cada foto viene acompañada de las coordenadas (en datum WGS84) tomadas sobre el terreno con receptor GPS y con una puntuación creada por el autor que mide el estado de conservación de cada fortín. La misma escala que se ha utilizado posteriormente para las catalogaciones de restos en los municipios madrileños de Navalagamella y Quijorna. Adjunta además el libro un CD que contiene los mapas del frente con tres capas superpuestas: sobre los mapas topográficos actuales se han reescalado y superpuesto los mapas de las fortificaciones y trincheras dibujados durante la guerra y los puntos tomados con GPS donde el autor ha encontrado restos. Deja claro que quedan otros muchos sin catalogar.

El segundo libro, en su parte documental mantiene la misma estructura, aporta también de la misma forma el apéndice fotográfico y el CD con los mapas. Pero, dado que tanto el momento como las circunstancias en que los republicanos fortificaron sus líneas fueron distintos nos da una introducción histórica vista desde la perspectiva de los asediados. Quedan patentes las diferencias que existen entre las fortificaciones de ambos bandos y documenta también construcciones que no son de combate, como los refugios subterraneos.


Mas breve y divulgativo es el libro de Javier Rodriguez Fernández titulado Fortines, Centinelas de hormigón en el Frente de Madrid (Ediciones La Librería, 2008). Consta de 239 páginas, casi todas con fotografías. La estructura del libro es sobre todo clasificatoria. Explica qué tipos de construcciones hay y donde se encuentran. Entrando en el tema de los fortines, uno de los criterios de clasificación es la forma geométrica de los mismos. Por cada tipo que describe indica donde podemos encontrar algún ejemplar del mismo, pero no indica la ubicación exacta ni las coordenadas. En las ilustraciones se echan de falta gráficos y planos pues para explicar la disposición de las troneras, las armas y los planes de fuego ilustra mucho mas el tiralíneas que las fotos. La segunda mitad del libro define las principales batallas y frentes de Madrid indicando e ilustrando los restos que de ellos quedan.

Una invitación al lector a visitar los frentes es el objeto de Jacinto M. Arévalo en su libro Senderos de Guerra, 20 rutas históricas por la sierra de Guadarrama (Ediciones La Librería 2008). Hasta el formato del libro es apto para llevar en una mochila. Este se ciñe solo a los restos situados en la sierra de Guadarrama mostrando que además del rico patrimonio natural, también existe este abundante patrimonio histórico en una sierra en la que se está planteando crear un Parque Nacional, posibilidad de la que ya se hablaba antes de la Guerra Civil e incluso antes de la proclamación de la II República.


Describe 20 rutas pedestres recorriendo los restos mas vistosos indicando la duración y el nivel de dificultad de cada una de ellas. Todas las rutas incluyen un mapa con curvas de nivel, principales cotas y situación de los fortines, aunque este libro tampoco incluye coordenadas. Muestra también fotografías actuales y fotografías de la época, permitiendo la comparación de imágenes. Como apéndice ofrece uno de versos en las trincheras ordenados por la zona donde se han escrito o de la que hablan, que casi todos los versos seleccionados mencionan topónimos del frente. El frío es un tema muy repetido en ellos. También incluye un apéndice que es una tabulación de la relación de posiciones y otro con nociones sobre fortificaciones de campaña.

Una de futuribles

Ya que editoriales especializadas publican ejercicios distópicos sobre Hitler triunfante (Destino ya publicó otro sobre Hitler victorioso) será conveniente reseñar que aún puede encontrarse de saldo (tres libros por diez euros, oiga) Franco. Una historia alternativa, (Editorial Minotauro, Barcelona 2006) sobre lo mismo pero desde una perspectiva patria. La recopilación estuvo a cargo de Julián Díez, que contó con una amplia variedad de autores españoles del género que colaboraron tanto con relatos ya publicados (el de Rafael Marín es de los inicios de su carrera) como con algunos inéditos.

Como sucede con este tipo de libros, hay de todo; la única ley que se cumple en este tipo de recopilaciones es que los relatos de los autores menos famosos suelen ser mejores que los de los consagrados, y poco más. Como apéndice cuenta con una bibliografía sobre las ucronías escritas en español (y en España) desde 1975, aunque no necesariamente centradas en el franquismo.