Más Ospreys de la mano de RBA

RBA Coleccionables está enviando a sus antiguos suscriptores una encuesta por correo electrónico, de la que se deduce que está estudiando reeditar la colección "Máquinas de guerra", (Vanguard, New Vanguard, Men-at-Arms...) acompañados de las maquetas de Italeri. Como hace ¿diez? años, cada cuatro números se completarán las piezas de un modelo a 1:35.

Según la encuesta, barajan un precio de 7,95 €, que no está demasiado mal. No dan ninguna pista sobre los títulos de los libros, pero lo lógico es que sean exactamente los mismos que los de la colección anterior. Por las preguntas, parece que en las maquetas sí puede haber novedades, aunque se basarán más en la popularidad que demuestren en este cuestionario, y no en la calidad de los moldes de Italeri.

Una buena noticia para los que no los tengan, que no es mi caso. Son más baratos que las colecciones inmediatamente anteriores, que en cartoné se pueden seguir comprando a 10€ encargándolos al quiosquero, o a la editorial. Así que lo más probable es que el diseño de la colección de estas "Máquinas de combate" sea materialmente en rústica, con las piececitas de Italeri pugnando por escaparse del retractilado.

Recordemos que ahora mismo RBA oferta títulos de Osprey en nada menos que tres colecciones de quiosco, que admiten pedidos de números atrasados: Segunda guerra mundial, Grecia y Roma, y Fuerzas de Élite. Además ha reeditado con otro diseño varios títulos de las dos primeras para librerías... pero en tapa blanda y a un precio de 20€.

Tonterías nazis disfrazadas de memorias

Lothar van Greelen: Vendidos y traicionados (Verkauft und verraten: Westfront 1944, 1963) Traductor: no se indica. Editorial Altaya, Colección Memorias de guerra Nº 27. Barcelona 2008. 300 pgs. Otras ediciones en castellano, editorial Acervo, Barcelona 1963-2005.

Ingenuo de mí, de todos los libros que tengo para leer elijo este. Me espero algo así como una novela de Sven Hassel pero con más historia. Para que se me entienda, en términos de best seller actuales, he sido incapaz de terminar a Ruíz Zafón, pero con Ken Follet me lo sigo pasando pipa.

Y la verdad es que la solapa del libro no engaña a nadie:
Vendidos y traicionados es una de las memorias "clasicas" sobre la segunda guerra mundial; en ellas un veterano de las Waffen SS nos cuenta sus experiencias desde el desembarco de Normandía, hasta el internamiento en un campo de prisioneros al finalizar la guerra.
La narración pretende "limpiar" la realidad de la actuación de las tropas alemanas, fuera de la propaganda aliada. El autor quiere apuntar que, como en todas las guerras, el bando ganador es quien escribe la historia y reivindica el buen comportamienteo de la mayoría de los soldados alemanes en el cumplimiento del deber.
La traducción es de otra época, con todo españolizado y generalmente correcto. Siempre carros de combate, no tanques, ni panzers. Así, la Panzer Lehr Division, es traducida muy acertadamente como la división de instrucción de carros de combate del Ejército. Se dispara una ametralladora 42, no una vulgar MG 42. En las Ardenas hay hórreos, y hornacinas, y si los cargos de las Waffen SS en principio se dejan en cursiva y con nota, pronto se cansan y un adjutant (más o menos, sargento primero) se convierte en... "ayudante". La edición de Altaya es mera fotocopia (perdón, facsímil) de la original de Acervo de 1963, no hace falta ningún cuentahilos para ver la tipografía rota pero legible.

Pero más allá de las cuestiones técnicas, el contenido sólo merece dos palabras: propaganda neonazi. O mejor tres: vieja propaganda neonazi. Sí, ya sé que las editoriales son empresas. El que una colección destinada al quiosco tenga como título "memorias de guerra", no implica que haya un comité científico eligiendo los títulos. Que lo que importa es que se vendan bien. Pero es que lo de este Lotario clama al cielo. Una búsqueda rápida en Internet muestra que el "van Greelen" es un pseudónimo, realmente se llamaban Lothar Greil. La wikipedia sólo le tiene en cuenta en alemán. Sus obras fueron traducidas al francés y al español, pero sólo se reeditan aquí. En su Austria natal hace tiempo que han olvidado a este antiguo subteniente (perdón, alférez), de las Waffen SS, excepto por la más heterodoxa de sus obras, en la que abogaba por la alianza entre "arios" y "eslavos" contra el resto del mundo. Pese a que se suponen que son memorias de alguien que vivió los hechos, las escenas bélicas apestan a cartón piedra, y las no bélicas a Corín Tellado. El que quiera encontrar algún valor a su visión de las Waffen SS, tendrá que juzgar qué credibilidad le merece alguien que en 1962 pone a los marines desembarcando en Normandía, y que aquí (1963) culpa de "la" masacre de Malmedy a... bombarderos norteamericanos.

Por lo demás, empieza más o menos como el recuerdo que tengo de los de Sven Hassel, romances incluídos, pero inmediatamente muestra de qué pie cojea. El libro puede entenderse desde la nostalgia de una juventud perdida, de los que se creyeron una élite y terminaron siendo la vergüenza de sus compatriotas. Da la impresión de que dirige su rencor no contra sus antiguos enemigos, sino contra los chaqueteros de la Wehrmacht en general, y del Heer en particular, que en la posguerra les acusaban de todos los males, a ellos, los valientes de entre los valientes, las siempre inocentes y gallardas Waffen SS.

Vuelta a Iwo Jima y al Suribachi

Me ha sorprendido encontrarme en los saldos tantísimos títulos de una editorial tan reciente como Ediciones el Andén, mala cosa si tienen que vender de baratillo títulos con menos de dos años.

Aunque se entiende cuando son ensayos de actualidad, poco menos que reportajes alargados y con temprana fecha de caducidad, no creo que sea el caso de títulos como este, Cartas desde Iwo Jima del general Kuribayashi, de Kumiko Kakehashi (Ediciones El Andén, Colección Doble Vía, Barcelona 2007; So sad to fall in battle: General Tademichi Kuribayashi's letters from Iwo Jima. Traducción de Jordi Giménez Samanes), que como bien se subtitula, inspiró la película de Clint Eastwood que ya se ha convertido en un clásico del cine, no sólo bélico. La personalidad de Kuribayashi se menciona en todos los libros sobre la batalla, pero aquí no nos encontramos con una simple edición comentada de su correspondencia, sino con un ensayo de la señora Kakehashi que recoge una buena colección de testimonios escritos y orales japoneses sobre la batalla, desde un punto de vista pacifista. En resumen, unas voces muy poco escuchadas fuera de su dominio lingüístico, en las que las cartas del comandante apenas suponen un tercio del libro.

Aunque la cultura japonesa lleva de moda en España unos 15 años, desde el descubrimiento del manga, lo cierto es que ese interés apenas roza lo que tenga que ver con "su" segunda guerra mundial. Las únicas excepciones que ahora mismo me vienen a la cabeza son los artículos sobre Pearl Harbor del 2001 en la revista Serga, por autores nipones, y el libro Kamikazes, aunque sólo uno de sus coautores es japonés. Todos ellos comparten una serie de características con los mangas que he conseguido leer (completos y sin adulterar), como Hadasi no gen (Hirosima): Se repiten. Mucho. A veces puede parecer que tanta repetición de las mismas ideas es algún tipo de error del traductor o editorial, el que haya sufrido alguna vez alguna muestra del cine japonés de serie B (La batalla del mar de Japón, El almirante Yamamoto, Okinawa, El caza zero).., llegará conmigo a la conclusión de que a los japoneses no les molesta. Kurosawa, Mizoguchi, Kobayashi, Miyazaki, son genios cuando vemos sus películas desde nuestros referentes culturales, pero semidioses si los comparamos con los nipones. Vamos, lo que va de Mazinger Z a La princesa Mononoke.

Pese a ello la visión que da este volumen de la guerra en general, y de la batalla en particular, muestra que había algo más que fanáticos descerebrados, bajitos y gafotas, combatiendo contra los heróicos marines. Desde un punto de vista pacifista (que no creo que sea el mayoritario) repasa vidas y vivencias sobre Kuribayashi, mostrando que la batalla por esta islita tiene más puntos de interés que la cansina foto de la bandera con los marines.

También resaltan los motivos por los que Kuribayashi destaca entre tantos otros comandantes japoneses. Otros autores han destacado su conocimiento de los EE. UU. y la infinita ternura de las cartas a su familia. Algunos recuerdan su innovación estratégica a la hora de plantear una batalla defensiva sin esperanzas de victoria, llevando el grueso de los recursos al interior de la isla, lejos de los mortíferos cañones de acorazados y cruceros. Pero pocos como este recuerdan su preocupación sincera por sus subordinados, completamente libre del clasismo que dominaban ejército y marina, que tan poca importancia daban a la vida de sus subordinados.

Esta colección de cartas y reflexiones de la señora Kakehashi puede que no interesen al común de los aficionados a la cosa militar, pero merecen una oportunidad. Su lectura depara detalles como la revelación de que el término gyokusai, que significa "muerte honorable", se escribe con los ideogramas "joya hermosa" y "pulverizar". Que de los 21.000 defensores de Iwo Jima apenas un regimiento de infantería (145º) y uno de blindados ligeros (26º), formaban parte del ejército regular, siendo el resto formaciones independientes creadas ad hoc con reclutas muy jóvenes o muy viejos, nada que ver con el cuerpo de voluntarios altamente entrenados que forman los marines, a los que causaron nada menos que 6.821 muertos y 19.217 heridos.

También describe lo que se cree fueron los últimos momentos de Kuribayahsi, y la vida de su familia en la dura posguerra. El teniente general Kuribayashi, ascendido a general póstumamente, era de linaje samurái, pero hijo segundo, y su viuda tuvo que vender pescado en puestos callejeros para sacar adelante a sus dos hijos.

Sorprende la humildad de la autora en los agradecimientos finales, un rasgo nada occidental, así como su continua indignación contra el alto mando y contra todos aquellos que enviaban a sus compatriotas a la muerte, mientras ellos permanecían a salvo.

Pero como siempre, ni una palabra contra el emperador.

La propia revolución militar imperial española


Título: La pacificación de Flandes. Spínola y las campañas de Frisia (1604-1609).
Autor: De Mesa Gallego, Eduardo
Editorial: Ministerio de Defensa (Colección Defensa)
Notas: 254 Págs. 17 x 24 cm.
Primera edición: abril 2009.
Precio: 12 €
Sobre esa idea general subyacente se establece y entresaca la atrayente lectura de la obra de Eduardo De Mesa Gallego que otorga casi todo el protagonismo a las dos exitosas campañas efectuadas por las tropas imperiales al servicio de la Monarquía Hispánica de la mano del acaudalado Ambrosio Spínola en las tierras de Frisia durante los años de 1605 a 1606. Conquistas, como siempre en esa lucha, algo trabadas, muy pensadas en sus planteamientos estratégicos (ver figura de Philippe de Croÿ y el Consejo de Estado) pero sobre todo bastante relegadas de la historiografía anglosajona clásica que, después de esta y otras lecturas similares, deberían volver a analizar el verdadero crédito o influencia de las armas hispánicas en futuros estudios sobre historia militar que tanto les gusta pontificar.

Una revolución militar, contramarcha en los fuegos, reducción del número de soldados por unidad, junto a la proliferación de oficiales, maniobrabilidad de las formaciones, caballería ofensiva de lanceros, que algunos autores anglos (Geoffrey Parker sobre todo) siempre han querido ver o iniciar en la figura de los holandeses de Mauricio o en los suecos posteriores de Gustavo Adolfo, quizás porque no han querido ver realmente la realidad histórica acaecida en los campos de Flandes o no han reparado en demasía en los avatares específicos producidos en una contienda de 80 años de duración. Sólo añadiré que en ese tiempo transcurrido a la fuerza se produjeron cambios sustanciales en los ejércitos contendientes y a la fuerza el motor de esos cambios fueron los propios mandos y soldados de la primera potencia mundial en aquella época, surtida, como ustedes saben, por todo tipo de procedencias “nacionales”.

Las dos inexploradas por muchos autores campañas en esa actual región fronteriza alemana-holandesa constatan la iniciativa ofensiva de los Austrias españoles para poner fin o empero conseguir una tregua relativa o duradera que dejara ese maldito frente algo estancado o casi finiquitado. Spínola enfrentado al héroe de Nieuwpoort Mauricio, no sólo se adelanta a sus acciones, sino que domina durante dos años al afamado contrincante con bastante capacidad y técnica de mando en sitios, escaramuzas, cruce de ríos o combates (ver ejemplo de Mulheim 1605) y consigue que unos años más tarde, las Provincias Unidas firmen la famosa Tregua de los Doce Años en Amberes. Un éxito rotundo del enfermo español ¿no creen? Y constatan esas andanzas arrojadas también una máxima fundamental en la guerra que aparece en el propio libro: sin dinero o economía solvente no hay sangre.

El autor se apoya para su publicación en la colección Defensa del susodicho ministerio (con auténticas joyas y obras de referencia en su muestreo de títulos a lo largo de varias décadas) y sus habituales simplistas portadas amarillas (nada de bonitos cuadros para atraer al comprador visual o profano) para, me imagino, ganar en solidez expositiva o inherente prestigio a su investigación. Eso está más o menos reconocido, no así su también tradicional parquedad en el apartado gráfico o fotográfico que suele ser nulo o bastante limitado. Y una vez más, esta edición cumple con creces esos síntomas que ¿no podrían ser subsanados en el futuro? Me podían contestar que esa es la marca de la casa de años, es decir, lo importante es el contenido, no la forma de mostrarlo. Y es lo que verdaderamente me importa cuando leo y disfruto una obra de esta colección, desde luego, pero por pedir que no quede señores...
En definitiva, una lectura para la entendida minoría (1000 ejemplares han tirado, en su primera edición) que debería llegar o marcar una próxima mayoría de autores, investigadores, eruditos o lectores con gusto por la buena historia militar.

Barbarroja no es nombre de tango


Lozano, Álvaro: Operación Barbarroja. La invasión alemana de Rusia. Books4Pocket, Barcelona 2008. 492 pgs. En tapa dura, Inédita, Barcelona 2006.

A mí quien me curó los prejuicios sobre los autores españoles que se atreven con la segunda guerra mundial fue Antonio J. Planells y su monumental biografía de Pétain, desgraciadamente ya descatalogada, pese a publicarse en el 2000. Mientras, la de Lottman, escrita en 1984, sigue reeditándose, y no sólo en España; resulta curioso que para informarnos de la historia reciente de un país vecino hayamos olvidado tres siglos de admiración de la lengua francesa, y dependamos de los libros que se la explican a los anglosajones.

Existen otros paralelismos entre Lozano y Planells; sus obras abundan en páginas y disgresiones, alternan de los grandes números a lo particular y anecdótico con soltura, y en las solapas, los editores nos informan que son diplomáticos de carrera. También se percibe en ambos que buscan tanto el rigor como la amenidad, sin caer nunca en la excusa de la "divulgación" para bajar el listón. Y que les gusta tanto contar "batallitas" (y mira que Planells lo tenía difícil) como anécdotas digamos que "diplomáticas", de esas que nos recuerdan que, mal que pese, los "heroes" de Carlyle son los que cortan el bacalao y los que toman las decisiones.

También hay diferencias; la más evidente, que el libro de Planells tiene suprimido todo el apartado crítico, mientras el de Lozano lo mantiene, además, a pie de página, algo que no suele verse en libros de divulgación. Además, una buena proporción están traducidos, o lo han terminado estando. A los veteranos nos hace ilusión encontrarnos con tantísimas citas de libros de la añeja editorial San Martín, y a mí particularmente con la que sigo considerando mejor historia global de la segunda guerra mundial, la de Eddy Bauer. Lo que no quita que también figuren actores más actuales, como Bartov, Overy o Glantz (de quien, ejem, proceden los mapas).

¿Qué se hecha de menos? Quizás un poco de atención a los españoles que ya estaban en la URSS y que combatieron contra Hitler desde el mismo comienzo de Barbarroja. Todavía puede hablarse con algunos de los protagonistas del libro de Arasa, y la 4a Compañía, del 1º Regimiento de la División Especial del Ministerio del Interior fue una unidad real -no como otras, más "famosas", de las Waffen SS- aunque finalmente no tuvo que combatir en la defensa del Kremlin.

XXXIII feria capicúa del libro antiguo y de ocasión de Madrid

Este año, si no hubiera sido por la publicidad de los autobuses, no me habría acordado que ya tocaba la "Feria del Libro Antiguo y de Ocasión", no confundir con la del Libro Viejo y Antiguo, por favor, que es la de otoño. En un paseo rápido veo los puestos de siempre intentando vender más o menos lo mismo. Ya otra veces estuve tentado, al estilo de Smoke, de sacar todas las ediciones fotos desde el mismo ángulo de determinadas casetas, porque juraría que cada seis meses colocan los mismos títulos de la misma manera, con los mismos precios y en el mismo orden. Nada más empezar (desde la plaza de Colón) me encuentro con los consabidos Signal y Der Adler a 10 y 12 euros... sin embargo, según reviso títulos y precios, percibo, señores, que también aquí ha llegado la crisis, para beneficio, se supone, de los posibles clientes, que nos encontramos por lo menos con cartelitos que nos la recuerdan. Pero como pasa con los supermercados -y es que eso del merchandaisin(g) lo inventaron las fruterías de barrio- las supuestas "ofertas" consisten en poner sobre el precio antiguo otro más elevado, y tacharlo, simulando una rebaja que no sé si engañará a muchos.


Pero en algo si se nota la auténtica crisis; las viejas ediciones de memorias de Ike o de Rommel han bajado -e igualado- sus precios a unos 15 euros, y no simplemente porque están disponibles sus reediciones, que ya lo estaban desde hace dos años. Los libros de la segunda guerra mundial han abandonado, casi todos, los confines de los puestos para saltar al primer plano. ¿será verdad que ya no se venden tan fácilmente?

Distintivo, recapitulado y singular premio


Título: El primer soldado español nació en Cannas.
Autor: Fernández Mateu, Gregorio
Editorial: Ministerio de Defensa (Colección Adalid)
Notas: 376 Págs.
Primera edición: octubre 2008.
Precio: 10 €

La apuesta histórica –nacieron en 1963– que el Ejército de Tierra, ahora bajo el paraguas del Ministerio de Defensa, consolida desde hace bastantes décadas por otorgar un premio anual a la mejor investigación histórica o trabajo sobre temática militar es, casi siempre, un envite esperanzador en el afianzamiento y descubrimiento de diversas historias ya contadas en otras obras, tratados o estudios del pasado.
El autor y ganador del galardón 2007, Gregorio Fernández Mateu, sigue esa senda en su obra aparecida en las estanterías de tiendas especializadas hace apenas unos meses. Y la trocha histórica que pretende caminar y desbrozar de manera principal no es precisamente desconocida, incluso para el gran público, al menos, en su simbólico título y en su sacro ejercicio táctico anibalístico, aunque proporcione otra vuelta de tuerca al asunto de lo más encomiable y quizás, sólo quizás, veraz. En cambio, otea también otras ramificaciones etnográficas, tecnológicas y culturales que organiza a lo largo de más de 325 páginas reales de información de la obra agasajada, un envoltorio si no desconocido o revolucionario, sí algo fresco y puede que hasta axiomático.

El estudio o la obra en sí, muy organizada o deudora con regusto a tesis doctoral, consta de cuatro grandes partes, si bien se podía dividir en una Introducción sobre el nombre de Iberia y su evolución partiendo de las fuentes clásicas bastante interesante, junto a varios capítulos que versan sobre las diferentes técnicas metalúrgicas, panoplias y tipos de plástica del mundo Ibérico, esto es, de la superposición de los diferentes pueblos o tribus celto-iberos. Son páginas eminentemente aclaratorias y didácticas, con evidentes muestras en cuadros, dibujos, planos o fotografías, unos apoyos que me recuerdan bastante la composición y organización de la información de los manuales preparados como Unidades Didácticas para la UNED por eminentes autores.

En realidad, estas tres primeras partes –hasta la página 242- podríamos definirlas como un catálogo de bajo coste con las últimas incorporaciones e investigaciones en cualquiera de las ramas o especializaciones presentadas, que son bastantes y muy profusamente documentadas por innumerables fuentes bibliográficas, otra de las características particulares de estas investigaciones premiadas por el Ejército. Como su débil encuadernación típica que, por cierto, suele sufrir un molesto despegue con el uso y disfrute de estas obras.

Este loable trabajo de síntesis y presentación aún depara una sorpresa final en la cuarta y, para un servidor, más interesante parte. Me estoy refiriendo a la nueva interpretación que el autor aporta sobre el despliegue en la famosa batalla de Cannae de las fuerzas púnicas en su convexa conjunción de fuerzas presentes. Esos dos modelos de speirai se presentan como el principal hito del estudio e, incluso, refuta una pequeña parte del espléndido trabajo efectuado en muchos años por el más famoso, consolidado y eminente F. Quesada Sanz.

Pero no se queda ahí, también muestra dos modelos diferentes de falange africana para esa batalla y muestra los desemejantes manejos de la caballería galo-española frente a la númida. Además, enfatiza el carácter helénico del líder púnico (siguiendo a diferentes autores) y la contribución del guerrero español en profesional soldado ya bajo su mando, en la composición de su legendario ejército ¿Se percibe que me ha gustado esta lectura?

Ozymandias