Osprey por las orejas


Y además, me parece, que ultrarrepetidos. De nuevo, encuesta sobre nuevas colecciones del departamente de marketing de RBA Ediciones. Que sí, que muchas gracias por pedir nuestra opinión. Que muchas gracias por no inventarse sorteos o promociones por contestar sus encuestas, así sólo responden los auténticamente interesados.

...Pero como me pillaron abriendo el correo de mala uva contesté que no me interesaba en absoluto esta colección, así que por esta vez no puedo desvelar nada. Mea culpa.

Sin embargo, me atrevo a adivinar más o menos el contenido. Cuarenta y tantos títulos. Un montón ya habrán sido traducidos y publicados, por la misma editorial o por otra, con portadas y títulos distintos, o no. También habrá algún título reciente, y además inédito, que merecerá su disfrute, pero que ya habré comprado en anglosajón y a precio de tinta de impresora, así que aprovechen que hace buen tiempo y olvídense un rato de soldaditos y libritos, y dense un paseo, pero no por el Retiro, que les asaltarán los mercaderes de la actual Feria....

Guía para la colección "RBA Carros de Combate" 10ª entrega


Guía para la colección "RBA Carros de Combate" 10ª entrega. El modelo en esta ocasión es un Jagdpanther de Italeri. Jentz y Doyle escribieron un volumen en New Vanguard sobre este panzerjäger, pero no estuvo listo hasta después de publicarse esta colección por primera vez en español.

37. Variantes del Panther. Panther variants, 1942-1945. Jentz, Tom, y Doyle, Hilary Louis 1997. (23 de la edición anterior). Volumen complementerio a aquel publicado al principio de esta edición, habla del resto de variantes del panther, dedicando un buen espacio, como es lógico, al jagdpanther. Para el que se quede con ganas de saber más, aquí tiene un enlace a una magnifica -y muy técnica- web en español.

38. Flammpanzer. Carros lanzallamas alemanes. Flammpanzer. German Flametowers 1941-1945. Jentz, Tom, y Doyle, Hilary. 1995. (9 de la edición anterior). Excelente volumen sobre algunos especímenes más bien raros de carros especializados alemanes. Bien equilibrado, tanto para los que gustan de contar tornillos como para los que prefieren narraciones bélicas. Jentz y Doyle repasan una buena colección de raras versiones con lanzallamas de un buen número de carros y cazacarros alemanes, incluyendo modelos capturados.

39. Aliados de Alemania en el Frente del Este, 1941-1945. Germany's Eastern Front Allies 1941-1945. Abbot, Peter, y Thomas, Nigel. 1982. (14 de la edición anterior). De nuevo un libro de "soldados", en este caso las más o menos heterogéneas tropas que intentaron ayudar a los alemanes en la invasión de la URSS. Breve y conciso, es una buena introducción al tema, por lo demás muy amplio, ya que abarca las fuerzas armadas de la mitad de los países europeos de la época.

40. El carro ligero Renault FT. The Renault FT Light Tank. Zaloga, Steven. 1988. (15 de la edición anterior). El primer carro de combate que consagró la fórmula de cámara de combate-torre giratoria-motor trasero, con cadenas no envolventes. Además, fue lo suficientemente seguro mecánicamente hablando como para resultar útil, continuando en servicio en el ejército francés hasta 1940, aunque para entonces no estaba para muchos trotes. No deja de resultar significativo que sus proyectados sustitutos (Los Renault y Hotchkiss 35) recibieron su mismo armamento. Aún hoy su fórmula de diseño sigue siendo la más empleada a la hora de diseñar carros de combate.

Ganaron los aliados ¿Por qué?

Overy, Richard: Por qué ganaron los aliados (Why the Allies Won) 1995, Tusquets, Tiempo de Memoria nº 46, 2005. ISBN: 978-84-8310-406-4. 504 pág. Edición en bolsillo en Fábula Tusquets, Barcelona 2011. 500 pgs.

Siendo de Overy y de una editorial como Tusquets, lo cierto es que esperaba algo diferente de este libro, más enfocado en la macroeconomía y otros condicionantes que reforzaran mi idea de que los alemanes habían perdido la guerra el 3 de septiembre de 1939. Pero no, Overy hace precisamente lo contrario, demostrar (por lo menos a mí) que la economía, aun en plena era industrial, no podía absolutamente con todo, y que para ganar una guerra hacen falta más cosas. Entre ellas, por supuesto, voluntad de ganar y caminos para hacerlo posible.

Overy estructura sus argumentos en diez capítulos, que exceptuando el primero y el último tratan temáticamente ocho argumentos. De estos, tres son económicos "puros" (el dominio de los mares, economías en guerra, una guerra de motores) y otro "mixto", (bombardeos y bombarderos). De los otros cuatro, dos son puramente militares (la guerra profunda, la invasión de Francia) otro sobre eso que está tan de moda en las escuelas de negocios (aliados y líderes en guerra) y por último el gran olvidado, por lo menos para mí: la contienda moral.

Para ser justos, mi crítica está siendo grosera y de brocha gorda, pero no se me ocurre otra forma de resumir sus quinientas páginas en cinco párrafos. Para no fanáticos de la SGM está bastante bien, combina más o menos todos los palos para dar una visión en conjunto, no sólo militar o "civil". Para los tiquismiquis, pues podemos no estar de acuerdo con muchas de sus conclusiones. Acierta, por ejemplo, en poner el acento de la fuerza del Eje en Alemania, siendo la amenaza militar japonesa poco menos que despreciable, pues el Japón de los 30 no era aún la potencia económica y tecnológica que llegó a ser treinta años después. Pero, aunque creo que lo dice en el mismo libro, pero por una esquina perdida, apenas concede espacio al principal agente destructor del Eje, la URSS, contra la que se acumulaba el noventa por ciento del esfuerzo militar alemán. Sí, dedica un capítulo, 45 páginas, a Stalingrado y Kursk. Y más de sesenta al desembarco de Normandía, que sí, que fue muy importante, pero Bagration, la ofensiva contemporánea soviética del verano de 1944, apenas la menciona en dos líneas, y destruyó grupos de ejército, no simples cuerpos, como en Cobra. Aunque dedica todo un capítulo sobre las dificultades de los aliados por luchar juntos, insistiendo mucho en la disparidad entre los occidentales y Stalin, no menciona que, aún siendo ideológicamente más "armoniosa" la coalición formada por el Eje, con eso de la "guerra paralela", de hecho colaboraron mucho menos entre sí, a todos los niveles. Que no se mencionen los sondeos para alcanzar una paz por separado me parece lógico, ya que realmente no pasaron del muy bajo nivel, pero no dice nada, por ejemplo, de cómo Japón no sólo no atacó a la URSS mientras el lumbreras de Hitler sí lo hizo con los EEUU tras Pearl Harbor, sino que además permitió todo el tiempo que le llegaran suministros vía Vladivostok.

En general, digamos que se concentra más en las "virtudes" de los aliados, que en los "defectos" del Eje. Que ojo, también tenía sus puntos positivos, no siendo el menor el atractivo que ejercía entre otros contemporáneos, siempre deseosos de convertirse en ilotas de sus autoproclamados superiores. Un último pequeño gran fallo de Overy, en su último capítulo-resumen, cita varias veces The Testament of Adolf Hitler: The Hitler-Bormann documents February-April 1945, de Genoud, que no, no es "el testamento" de Hitler, ni las "conversaciones de sobremesa", sino unas apostillas que hace muchísimo tiempo se saben falsas.

Por cierto, pese a lo que pueda sugerir el título, no estoy proponiendo ningún paralelismo entre la SGM y los recientes acontecimientos futboleros. Como dice Overy, la victoria de los aliados ni era automática ni estaba decidida por el simple imperativo económico; había que luchar, y también tenía que haber ganas de luchar. Y además, también había que vencer en esa lucha, y no apelar a factores extraños para certificar la victoria, o la derrota. Factores como la meteorología, por ejemplo, siguen siendo fundamentales, pero aunque una tormenta en el canal de la Mancha el 6 el junio de 1944, o un invierno suave y seco en la Rusia europea de 1941-42 habrían supuesto una ventaja para el Eje, en Rusia los inviernos, por definición, son fríos, y en el canal, en verano, lo habitual es el buen tiempo. Si incumples absolutamente todos los pactos internacionales que firmas, incluso con tus aliados, es normal que no se fíen de ti y que no acepten otra cosa que la rendición incondicional.

Y que si juegas duro, lo normal es que te saquen tarjetas.

Arrieritos somos

El (valeroso) soldado Schwejk es un personaje de ficción, y casi se diría que alter ego de su creador, el escritor checo Haroslav Hasek. Su nombre original en checo, por lo visto, es Švejk, pero se ha españolizado con diversas grafías, (Schweijk, Schweik, etc.). Yo he adoptado la de la traducción más difundida, que lleva reeditando desde hace muchos años la editorial Debate.

Evidentemente no es exclusivo del que escribe este blog y estas líneas, aunque lleve haciéndolo desde hace ya muchos años. No es una elección muy popular en foros militares, aunque alguno puede haber, no es algo sorprendente. Lo que sí resulta mosqueante es que a esos otros compañeros de alias se les atribuya la autoría de este blog, y que no desmientan su atribución. Evidentemente, pueden hacer como que no se han dado cuenta, que si mi pseudónimo es distinto, pero bueno...

Lo curioso es que yo empecé en esto de los foros militares con mi nombre de pila. Aunque entonces éramos (literalmente) cuatro gatos, era inevitable que aparecieran otros homónimos, así que añadí el apellido. Pero como resulta que éste también es muy común... pues finalmente me decidí por los alias. Y ahora pues no, ya estoy harto, y no voy a ser yo el que cambie un nombre tan glorioso, que llevo utilizando por lo menos desde 2005, por algunos advenedizos registrados, por ejemplo, en agosto del año pasado.

Así que, a quien interese, puedo proclamar y proclamo, que si intervengo en algún foro (que hace muchísimo que no lo hago; desde luego, hasta ahora nunca he intervenido en elgrancapitan, o en el foromilitargeneral, miren si soy antiguo) lo hago como Schwejk y sin ninguna otra variante, y que siempre que se dé la posibilidad (como, por ejemplo, en Hislibris) lo hago añadiendo en la firma el enlace a este blog.

Ante todo, muchas gracias a quienes consideran que este blog tiene algún valor, pero si en él escribo tan poco, imagínense el tiempo que me llevaría el hacerlo además en tantos foros como hay ahora, en estos tiempo de lujurias y ADSls, conexiones permanentes y telefonía sin hilos.

¡Más Osprey, es la guerra!


No acabamos de digerir la última encuesta de RBA, y van y nos ofrecen por correo electrónico otra nueva serie de Osprey, en esta ocasión denominada Biblioteca Osprey Grandes Batallas.

Como puede verse en el enlace (y en la captura de pantalla adjunta) en esta ocasión se trata de 30 títulos que, a simple vista, parecen en buena parte "reciclados" con nuevas portadas de las colecciones pretéritas sobre la antigüedad, la edad media y la segunda guerra mundial. Otros sí supongo que son novedad en castellano.

Juraría que también la he visto anunciada en TV con El País al mediodía, pero como fue de refilón y es posible además que fuera en una cadena local y no nacional, no me atrevo a decir nada. En todo caso los interesados pueden consultar el minisitio web creado para su promoción en la web de RBA, e interrogar en consecuencia a su quiosquero.

ACTUALIZACIÓN: sí se vende también con El País, o algo así los domingos. He aquí su web paralela a la de RBA.

ACTUALIZACIÓN 2: No me lo apunté en la agenda y se me pasó comprar el Osprey de las Termópilas por dos euros, más el País. Un buen consejo de alguien que sí lo hizo en los comentarios.

Guía para la colección "RBA Carros de Combate" 9ª entrega

Guía para la colección "RBA Carros de Combate" 9ª entrega, con la maqueta de un Crusader III, una máquina que tiene el encanto de su fealdad.

33. El carro crucero Crusader. Crusader Cruiser Tank 1939-1945. Fletcher, David. 1995. (30 de la edición anterior). Excelente estudio para un arma no muy afortunada, pero que cumplió con dignidad las misiones que se le encomendaron. Se nota que es un libro inglés sobre historia inglesa, pero no demasiado.


34. El carro de infantería Matilda. Matilda Infantery Tank (1939-1945). Fletcher, David. 1991. (5 de la edición anterior). Otro excelente estudio de Fletcher sobre uno de los variados productos de la industria inglesa pesada. Como en el caso del Crusader, priman los aspectos técnico-industriales sobre la épica.


35. El carro de infantería Churchill. Churchill Infantery Tank 1941-1951. Perrett, Bryan. 1993. (43 de la edición anterior). El último desarrollo del concepto inglés de "carro de intantería", heredero directo de la primera guerra mundial. Perrett da un enfoque más de "máquina vivida" que Fletcher, escribiendo un libro menos técnico y más centrado en la utilización real del carro. Muy recomendable.


36. La división acorazada de los Guardias. British Guards Armoured Division. Sandars, John. 1979. (64 de la edición anterior). Caso único de toda esta serie, este Vanguard trata de una unidad de élite, la división acorazada formada por antiguas unidades de la Guardia Real reconvertidas a blindados. Tras varios años de entrenamiento tuvo un excelente comportamiento en combate desde Normandía a Alemania, mientras otras más veteranas no pudieron seguir su ritmo. El dibujante, pésimo.



RBA estudia publicar más y más Osprey

Si el catálogo de Osprey le parecía infinito, no se preocupe; RBA conseguirá traducirlo entero.

El departamento de márketing de la editorial RBA vuelve a encuestar a sus antiguos suscriptores, buscando nuevas combinaciones de prácticamente todas las colecciones "terrestres" posibles. Como puede verse en la captura adjunta, estudian siete conceptos distintos de colección, mayoritariamente surtidas de Warrior y Elite, pero también Men-at-Arms, Duel (vale, estos pocos serán terrestres...), Command y a saber qué más. Sorprende, por ejemplo, que tengan pensadas series sobre La caballería a través de la historia o, cielos, Soldados de las guerras napoleónicas. El primer título saldría a 2 € y el resto a 8 €, sin que se pronuncien sobre si estarán encuadernados en cartoné, como la Biblioteca Osprey de la Edad Media, o en rústica, como las últimas colecciones de Soldados de Élite o Carros de Combate. Lo más probable, por la coincidencia de precio, es lo segundo.

También parece que se plantean con estos conceptos el lanzar colecciones más breves, de menos títulos, para no dar tanto miedo a los posibles coleccionistas de atarse durante año y medio a tanto libro. Por las preguntas que hacen y listas de títulos, la que parece que tiene más probabilidades de salir en breve es la de Soldados de la segunda guerra mundial.

Lo que sí parece es que no temen que el mercado esté saturado, en absoluto, así que, lejos de aquellas épocas en los que ibas a la librería especializada de la capital a comprar los carísimos títulos de Osprey, ahora es fácil que te los encuentres en el quiosco de la esquina, traducidos razonablemente bien, mejor encuadernados y a un precio tres veces inferior. ¿El problema? Pues que o te lo llevas en el momento, o encargas amplias listas al quiosquero, o te quedas sin ellos...