
Puede ser demasiado pronto para decirlo, pero de momento en estas rebajas de verano no hay nada interesante, sólo los ya habituales montones de novelas históricas y románticas, y nada de historia... a no ser que miremos los rincones, y veamos, aún al mismo precio, los saldos de enero pasado. Puedo reseñar un par de títulos que se me habían pasado sobre la GCE, como La primavera del Frente Popular. Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil, de Francisco Espinosa, y Memorias de Re, de Raguer de Marivent, pero tampoco es que sean muy bélicos.
Pero lo más terrible es lo que aún no he descrito. Aún estoy reuniendo valor. Y sí, ya sé que las novelas, y mucho menos de fantasía o CF no son el objeto de este blog.... Me da igual encontrar El mecanógrafo de Javier García Sánchez, o Presuntuoso afán. Así escribió James Boswell Vida de Samuel Johnson a 1 €. No he leído a Mary Gentle, entiendo perfectamente que las perpetraciones de John Norman no sirvan ni para envolver pescado, comprendo que a estas alturas Clive Barker no está de moda, curiosamente, por antiñoño, y puedo lamentar que buenos escritores que nunca me emocionaron más que ocasonalmente, como China Miéville, Jonathan Carroll o Roger Zelazny, estén de saldo. Lo malo es que sus títulos están ya en el saldo del saldo, la última humillación, cuando títulos que rondaban los 20 euros ahora son tan invendibles que intentan darles salida a 1 y 2 €, entre títulos de César Vidal, Jon Juarisiti o Florentino Fernández...
Pero lo que considero completamente aberrante es que también estén, en esas mesas de la vergüenza, en el muladar del sótano de la desgracia, dos títulos de Iain Banks. Dos de sus mejores novelas, además, que ya en ediciones anteriores terminaron también en saldo...
