Distintivo, recapitulado y singular premio


Título: El primer soldado español nació en Cannas.
Autor: Fernández Mateu, Gregorio
Editorial: Ministerio de Defensa (Colección Adalid)
Notas: 376 Págs.
Primera edición: octubre 2008.
Precio: 10 €

La apuesta histórica –nacieron en 1963– que el Ejército de Tierra, ahora bajo el paraguas del Ministerio de Defensa, consolida desde hace bastantes décadas por otorgar un premio anual a la mejor investigación histórica o trabajo sobre temática militar es, casi siempre, un envite esperanzador en el afianzamiento y descubrimiento de diversas historias ya contadas en otras obras, tratados o estudios del pasado.
El autor y ganador del galardón 2007, Gregorio Fernández Mateu, sigue esa senda en su obra aparecida en las estanterías de tiendas especializadas hace apenas unos meses. Y la trocha histórica que pretende caminar y desbrozar de manera principal no es precisamente desconocida, incluso para el gran público, al menos, en su simbólico título y en su sacro ejercicio táctico anibalístico, aunque proporcione otra vuelta de tuerca al asunto de lo más encomiable y quizás, sólo quizás, veraz. En cambio, otea también otras ramificaciones etnográficas, tecnológicas y culturales que organiza a lo largo de más de 325 páginas reales de información de la obra agasajada, un envoltorio si no desconocido o revolucionario, sí algo fresco y puede que hasta axiomático.

El estudio o la obra en sí, muy organizada o deudora con regusto a tesis doctoral, consta de cuatro grandes partes, si bien se podía dividir en una Introducción sobre el nombre de Iberia y su evolución partiendo de las fuentes clásicas bastante interesante, junto a varios capítulos que versan sobre las diferentes técnicas metalúrgicas, panoplias y tipos de plástica del mundo Ibérico, esto es, de la superposición de los diferentes pueblos o tribus celto-iberos. Son páginas eminentemente aclaratorias y didácticas, con evidentes muestras en cuadros, dibujos, planos o fotografías, unos apoyos que me recuerdan bastante la composición y organización de la información de los manuales preparados como Unidades Didácticas para la UNED por eminentes autores.

En realidad, estas tres primeras partes –hasta la página 242- podríamos definirlas como un catálogo de bajo coste con las últimas incorporaciones e investigaciones en cualquiera de las ramas o especializaciones presentadas, que son bastantes y muy profusamente documentadas por innumerables fuentes bibliográficas, otra de las características particulares de estas investigaciones premiadas por el Ejército. Como su débil encuadernación típica que, por cierto, suele sufrir un molesto despegue con el uso y disfrute de estas obras.

Este loable trabajo de síntesis y presentación aún depara una sorpresa final en la cuarta y, para un servidor, más interesante parte. Me estoy refiriendo a la nueva interpretación que el autor aporta sobre el despliegue en la famosa batalla de Cannae de las fuerzas púnicas en su convexa conjunción de fuerzas presentes. Esos dos modelos de speirai se presentan como el principal hito del estudio e, incluso, refuta una pequeña parte del espléndido trabajo efectuado en muchos años por el más famoso, consolidado y eminente F. Quesada Sanz.

Pero no se queda ahí, también muestra dos modelos diferentes de falange africana para esa batalla y muestra los desemejantes manejos de la caballería galo-española frente a la númida. Además, enfatiza el carácter helénico del líder púnico (siguiendo a diferentes autores) y la contribución del guerrero español en profesional soldado ya bajo su mando, en la composición de su legendario ejército ¿Se percibe que me ha gustado esta lectura?

Ozymandias

La no-romántica historia del Sr. Simpson (antes conocido como Eduardo VIII)

Martin Allen: El rey traidor. Editorial Tusquets, colección Tiempo de Memoria, Barcelona 2001. 344 pgs

No es nueva la hipótesis de que Eduardo VIII, luego duque de Windsor, también conocido como el marido de la Sra. Simpson, no fue un simple romántico pacifista. Tampoco es nuevo descubrir que tenía ciertas "simpatías" (él y la Sra. Simpson) por el fascismo y los regímenes totalitarios. Pero lo que este libro plantea es la pura, simple y brutal tesis de que el exrey británico espió las defensas francesas por cuenta de los alemanes, e incluso que tuvo mucho que ver con identificar el punto débil de las Ardenas. Para probar esta hipótesis, Allen ha contado con los archivos de su padre, y también con la implacable labor de zapa de la Casa Real inglesa, que lleva 60 años borrando todos y cada uno de los rastros que fue dejando el duque antes de terminar aceptando el cargo de gobernador en las Bahamas, incluyendo Madrid y Lisboa. Otra de las tesis del autor, sobre el incidente de Mechelen-sur-Meuse, es más discutible, aunque realmente es más "ortodoxa", pues ya la sostenía Liddell Hart en 1948. (Liddell Hart no podía entonces haber leído las investigaciones de Bauer en los años 70, pero que Allen Jr en el 2000 las ignore ya da más que pensar).

Eduardo se pasó la drôle guerre inspeccionando el dispositivo defensivo francés, del Canal hasta Suiza, por encargo nada menos que de Ironside, comandante del BEF... Estas visitas no eran sencillamente protocolarias, puesto que Ironside pensaba emplear las dotes de observación de Edward Gotha-Coburg (ejem) y su educación militar precisamente para conocer el dispositivo defensivo francés, ya que éstos no le facilitaban esa información (tampoco los franceses sabían gran cosa de la RAF, por poner un ejemplo, y de ahí sus peticiones en mayo-junio de mil spitfires para restaurar el frente). De esta forma, y con el uniforme de general de división, el marido de la ex-Señora Simpson informó tanto al comandante del BEF... como al OKW alemán de las defensas de todo el frente, de forma más minuciosa de lo que yo puedo exponer aquí (en el libro citan el informe de Eduardo dictado a los británicos sobre el sector de las Ardenas, y habla incluso cómo estaban mal situados los campos de tiro de cañones y ametralladoras...).Estos informes llegaban al OKW por medio de Bedaux, un curioso personaje, multimillonario, nacido en Francia, nacionalizado norteamericano y espía por su ideología fascista. Este individuo, que luego desempeñó un papel no pequeño en Vichy, sencillamente iba y venía de París a Colonia con su pasaporte USA por la neutral Bélgica, y de hecho Allen estaba escribiendo un libro sobre él, cuando se fue encontrando con el "pastel" de Eduardo. Estas "giras" de Eduardo terminaron en febrero de 1940, cuando ya había inspeccionado todo el frente, pero también cuando se dio el llamado "incidente de Menchelen".

Mechelen, chapuza o contra-contraespionaje

El "incidente de Menchelen", hoy bastante olvidado, fue el nombre dado al aterrizaje forzoso de los dos oficiales alemanes con un Bf 108 en este pueblecito belga el 10 de enero de 1940, no en noviembre del 39. Todas las historias de la SGM que he leído dan este "incidente" como algo genuino, no como una operación de contraespionaje; las únicas opiniones discordantes, Liddell Hart en El otro lado de la colina de 1948 (última edición española de 2002) , pero no en su posterior Historia de la II guerra mundial) y ahora Allen Jr. He leído interpretaciones de todo tipo (una reciente y bastante interesante, Ernest R. May, Strange Victory: Hitler's Conquest of France) pero los argumentos de Hart en su día eran sencilla desconfianza ante algo tan "ideal" y tan torpe; los de Allen, por lo menos, son más elaborados:
1. Ese mismo día otros aviones alemanes volaron por la misma zona sin que la meteorología les afectase (He 111 y Ju 88 de reconocimiento).
2. El Bf 108, pese a ser una avioneta de enlace, era de lo más moderno de entonces, nada que ver por ejemplo con el Bu 131, o el Tiger Moth inglés, aún biplanos entelados con cabina abierta. 
3. ¿Confundir el caudaloso Rhin con el Meuse?
4. los intentos de quemar los documentos le parecen demasiado teatrales. Por ejemplo, una vez estrellados y con el mal tiempo que hace, Reinberger intenta quemar sus papeles entre la nieve y con un viento de mil demonios, en vez de acudir al avión para hacerlo...
5. El piloto, veterano de la PGM, no podía ser tan torpe. 
6. Hilter reaccionó con calma ante lo sucedido (en otras descripciones he leído justo lo contrario, incluyendo la detención de las familias de ambos oficiales, pues de entrada se pensó en traición). 

Bueno, podría seguir. Yo, lo siento, sigo siendo "ortodoxo" en este asunto. Hoenmanns dio como excusa para este vuelo precisamente su falta de horas como piloto, y comparar un Bf 108 con aviones polimotores que cuentan con tripulaciones que llevan meses en servicio, con navegante incluido, no me parece demasiado ajustado a la realidad "meteorológica" de la aviación de entonces. Por no decir nada del riesgo que corrían nada menos que dos comandantes (uno a cargo de un aeródromo y otro del EM de la 2º LF) haciendo semejante aterrizaje. Hay otras muchas formas de montar una operación de este tipo (como la de los ingleses antes de Torch) para que resulte más "creíble". Y los planes capturados se ha demostrado que eran auténticos... Hitler no tenía por qué darlos si todo era una colosal operación de engaño para comprometer aún más a las reservas francesas hacia el interior de Bélgica, y convencer de paso a von Brauchitsch para adoptar el plan Manstein (bueno, según el Führer, el plan genial pensado por el mismo y con Manstein a cargo de los detalles...) Todo parece indicar que la casualidad y la torpeza de un par de oficiales de mediana edad cambiaron el curso de la guerra... ni tan siquiera Hitler en sus sueños más desbocados había pensado nunca en que se pudiera derrotar a Francia tan fácilmente; las llamadas continuas a Guderian y a los comandantes de las Pz. Div. pidiendo hasta tres veces al día que se parase el avance y que esperasen a la infantería, así como el pánico que había en el OKH a que en cualquier momento se les comunicase la destrucción de todas sus fuerzas de choque están ampliamente documentadas. Las consecuencias de esta victoria tan inesperada fueron muchas, no siendo la menor el pensar que la Whermacht era invencible, o que la URSS sería aún más débil que el ejército zarista de 1914.

Más saldos, ahora de Ariel

No, no es un chiste. No pienso ofrecer mis servicios como "gafe" para autores que no desean que sus libros terminen en saldos, sólo porque la inmensa mayoría de los que he reseñado en este blog han terminado allí. Ni Ozymandias se ofrecerá para lo contrario. Después de todo, La batalla de Lepanto de Bicheno llevaba ya mucho tiempo en el mercado. Y no he escrito una sola palabra de Tres días de julio de Luís Romero, o de la biografía "resumida" de Franco por Luís Suárez. También hay varios ejemplares de la colección de Biografías de la misma editorial que pueden ser de interés (Alcalá Zamora, el Rey David) y un título muy curioso que puede que ahora esté de más actualidad que cuando se publico, Guerra a las dos en punto, crisis nuclear en la guerra árabe israelí de 1973 de Walter j. Boyne.

¿Ha explotado la "burbuja militaria"?

Buenas noticias para nuestros bolsillos, y no sé si malas para el panorama editorial. Ediciones Inédita/Malabar ha saldado una buena cantidad de sus fondos, tanto de libros que ya habían sido reeditados en colecciones de quiosco o de bolsillo, como de los demás. Si no me equivoco, los más recientes son las memorias de W. Anders, Sin capítulo final, aparecido en junio de 2008 y la 3º edición de Recuerdos de un soldado, de Guderian, de abril de 2008.

Dependiendo del puesto donde se encuentren, los precios PVP oscilan entre los 4,95 y los 9,95€, independientemente del precio inicial. Entre otros, están prácticamente todos los títulos reseñados en este blog: Pacific Alamo, La batalla de Iwo Jima, Los últimos nazis, El Octavo Ejército, La marcha de la muerte, Historias de guerra, y muchos más: Guerreros, de Glen Gray, Kursk 1943 la batalla decisiva, de Álvaro Lozano, La guarida del lobo, de Juárez, Una guerra olvidada, Marruecos 1959-60, de Acaso Deltell, Batallas decisivas de Weir, Zulú, de Roca, Monte Cassino, de Parker, El Alamein, de Latimer, Afrika Korps, de Carell, El soldado olvidado, de Sajer, y algunos más que no recuerdo o que no habré visto, además de títulos de actualidad y algunas novelas históricas.

En los quioscos también hay movimiento; los Osprey de la segunda guerra mundial se vuelven a distribuir aunque con un periódico, ABC; Altaya vuelve a distribuir su colección Memorias de guerra, desde el principio, y RBA saca ahora una nueva selección de Ospreys, en este caso una amplia selección de prácticamente todas sus colecciones (Warrior, Men-At-Arms, Fortress, Essencials, etc.) sobre Grecia y Roma... En definitiva, buena época para los fabricantes de estanterías, no sé yo para nuestra tarjeta de crédito...

Ambrose reeditado

Reedición en bolsillo de dos títulos agotados, tiempo ha, de Ambrose Bierce: El día D y Hermanos de sangre, a 10,5 y 10 € respectivamente. El primero y más voluminoso pasa por ser uno de los mejores libros sobre el desembarco de Normandía, con el permiso de Cornelyus Ryan. El segundo supongo que se venderá aún mejor, pues es la fuente de inspiración de Band of Brothers, posiblemente la mejor serie bélica de TV, muy superior a su gemelo fílmico, Saving Private Ryan, y que imagino volverá a la actualidad con la nueva producción de Spielberg sobre el Pacífico, prevista para el año que viene y que lleva en producción desde 2007. El género bélico parece estar de nuevo en alza en la televisión, aunque lo normal es que se refiera a conflictos más actuales, como Generation Kill (2008) también de la HBO, sobre la guerra del Golfo de 2003, y que ha sido un éxito tanto de público como de crítica. ¿Volverán los tiempos de Combat!? Posiblemente no, puesto que las series actuales tienen muy poco que ver con las de 1961 (lo digo como seguidor de Mad Men). 

Sobre desbocados polacos y capitanes forzados...




Título: Somosierra 1808, la Grande Armee en España. (Guerreros y Batallas 48)
Autor: Vela, Francisco
Editorial: Almena (Madrid)
Notas: 104 Págs. Primera edición 2008.
Precio: 14 €


En pleno mes de diciembre y con 200 años de diferencia sobre este hecho bélico ocurrido en un paso natural entre ambas mesetas castellanas, el autorizado Francisco Vela presenta un “nuevo” trabajo ya antes tratado en parte por su colega Sañudo Bayón en diferentes y prestigiosas publicaciones históricas. Ahora, reaparece en los conocidos por los aficionados cuadernos de batallas (sosias o aspirantes de los Osprey anglos) de la editorial Almena que, muy pronto, cumplirán el medio centenar de títulos; una colección con algunas obras brillantes o novedosas para el panorama militar hispano y otras, meramente generalistas, populistas o excesivamente arropadas por el mercado mediático o de efemérides adecuadas.

Con Somosierra y tras algún análisis o contraste previo de fuentes, me tengo que quedar con un cierto regusto de aspereza. Esperaba algo más, la verdad o ¿quizás no había en este acontecimiento histórico o en el medio o formato de la publicación elegida mimbres para mucho más? Debemos tened en cuenta que aquello fue en realidad un combate sin más, que estaba decidido casi de antemano por calidad y posible cantidad de tropas enfrentadas (¿y si llegan a aparecer con verdaderas ganas las tropas british, en esa recomendable posición defensiva?) y que tuvo a Napoleón y la mítica carga polaca frente a esas cuatro baterías sucesivas su verdadero paso a la posteridad (sólo la primera con efectos reales decisivos por posición y composición, como bien mencionan la dupla amistosa). Además, en los antecedentes clásicos de Toreno, Arteche o Priego tampoco es un acontecimiento que exceda más de 20 páginas…

El desarrollo de los combates en sí de Sepúlveda –pocos saben que la mítica Guardia Imperial sufrió contrariedades contra los españoles aquí o anteriormente en Medina de Rioseco– y Somosierra (Págs. 52 a 80) no aporta casi nada nuevo a lo ya antes relatado en diveras fuentes o a la maravillosa Researching & Dragona nº 11 por Sañudo que, por cierto, me convence más como relatador y secuenciador de este tipo de encuentros marciales. Se calcan o repiten algunas posiciones, mapas, cuadros, anexos o fotos del encuentro y lugar (Vela realizó muchas de ellas, es cierto). Algo que puedo pasar. Lo que me parece más sospechoso es la inclusión de párrafos y opiniones casi idénticas entre ambos autores, colaboradores y amigos con un lapso de diferencia de ocho años en ambos textos mencionados ¿a quién le damos realmente la autoría? Elijan ustedes.

Vela, eso también es reseñable, incluye una primera parte de Introducción o situación contextualizadora histórica habitual, unos nuevos estadillos de fuerza más ajustados a la ¿verdad histórica? (bajando, por ejemplo, el número real de participantes en Somosierra, sobre todo) y una somera, pero interesante y provechosa relación previa de ambos ejércitos o, siendo más exactos también, para la mera agrupación variopinta de combate española que ocupan gran parte del cuaderno y ¿puede ser lo más destacable del mismo? (Págs. 5 a 56). Y, por supuesto, todo ello se adereza con los comentarios finales a las diferentes láminas dibujadas por el propio autor de esos muestreos uniformológicos sobre algunas unidades participantes o mapas del lugar que, dicho sea de paso, tampoco existen muchas novedades para esta edición por parte del conocido ilustrador y autor.

No debo dejar de comentar tampoco las recurrentes y molestas erratas de guiones incorrectos en la maquetación a dos columnas de la obra ¿no se conoce la limitación, el track o, sobre todo, la correcta división de los términos o palabras señor maquetador Martínez Canales?¿Falta de tiempo o atención? Y el mando español de origen francosardo que defendió profesionalmente Sepúlveda (¿quizás demasiadas tropas y demasiado escogidas para esa tarea, según mi humilde opinión?) lo llamamos Sardaigne como Sañudo, o Sardaña o Sardeñ como aparece en esta obra del respetado, no se dude en ningún instante, señor Vela.

Que conste que un humilde servidor de la ignorancia histórica sólo puede agradecer estos esfuerzos realizados por el reconocido autor y otros pocos atrevidos, pero convendrán también conmigo que, después del, por ejemplo, estupendo Bailén, aparecido en esta misma colección, todos esperábamos algo más del autor y la propia editorial ¿no? O ahondando en lo anterior con este episodio ¿no se le podría extraer nada más ocho años después al mismo hecho militar? Les vuelvo a dejad a ustedes la interpretación o, aún más sangrante para un libro en soporte papel, si tienen internet a la vista pueden encontrad suficientes enlaces para cotejar y hacerse una idea de aquello sin excesivo coste.

En el otro lado de la colina, me encuentro con una obra interesante–por personaje secundario y temática, españoles al servicio forzado de Napoleón- publicada también por la editorial Almena y felizmente realizada por Ignacio Fernández de Bobadilla, antepasado de un capitán del antiguo regimiento de infantería de Guadalaxara llamado Rafael de Llanza y de Valls. El diario de este oficial analizado y comentado por el autor –lástima que no tuviera más páginas el original– se centra en el recorrido del susodicho capitán español con su regimiento que viaja por Italia, se enrola en la rocambolesca expedición de La Romana a Dinamarca, es encerrado en Francia y deserta tras una épica caminata-combate forzada por la campaña rusa para, finalmente, regresar más de siete años después a su patria ¿fácil no? Sí hay que referir y debemos tened en cuenta que con este mismo material ya tuvo este autor un primer encuentro novelado en el 2003...

Bueno, en esa fecunda época histórica napoleónica siempre nos podemos asombrar con algún jirón del destino humano nuevo o seminuevo y, si encima el autor actual lo trata con experiencia, objetividad, precisión y buen hacer, pues miel sobre hojuelas. Por cierto, en esta obra también repiten, de diferente manera, Vela –con una lámina– y el señor Martínez Canales. La maquetación mejora bastante a una columna y, por supuesto, es más cómoda de leer, además de no incurrir en esos errores de bulto anteriores, entonces ¿por qué no publican todas sus obras así? Por cierto, el título sin pretensiones y recomendable es Un español en el ejército de Napoleón. Punto final.

Ozymandias

Una de futuribles

Ya que editoriales especializadas publican ejercicios distópicos sobre Hitler triunfante (Destino ya publicó otro sobre Hitler victorioso) será conveniente reseñar que aún puede encontrarse de saldo (tres libros por diez euros, oiga) Franco. Una historia alternativa, (Editorial Minotauro, Barcelona 2006) sobre lo mismo pero desde una perspectiva patria. La recopilación estuvo a cargo de Julián Díez, que contó con una amplia variedad de autores españoles del género que colaboraron tanto con relatos ya publicados (el de Rafael Marín es de los inicios de su carrera) como con algunos inéditos.

Como sucede con este tipo de libros, hay de todo; la única ley que se cumple en este tipo de recopilaciones es que los relatos de los autores menos famosos suelen ser mejores que los de los consagrados, y poco más. Como apéndice cuenta con una bibliografía sobre las ucronías escritas en español (y en España) desde 1975, aunque no necesariamente centradas en el franquismo.